El ají de gallina es uno de esos platos peruanos que se reconocen por la salsa amarilla y cremosa, el pollo deshilachado y las guarniciones de papa, arroz, huevo y aceituna. Nos gusta cocinarlo con calma un día de fin de semana: primero se hace el pollo, luego se construye la salsa y al final se reúne todo a fuego bajo. Cada casa tiene su versión y esta es una forma accesible de prepararlo.
La pasta de ají amarillo aporta sabor y color; el pan remojado da cuerpo a la salsa. No hace falta añadir harina para espesarla. Si nunca has usado ají amarillo, empieza con la cantidad indicada y prueba antes de agregar más: las pastas comerciales varían en intensidad y sal. El resultado debe cubrir el pollo sin volverse una masa pesada.
Una salsa bien hecha abraza las hebras de pollo y todavía cae suavemente sobre la papa.
Ingredientes del ají de gallina peruano
La pechuga se cocina en agua a hervor suave y luego se deshilacha. Reserva parte de ese caldo: sirve para ajustar la salsa mientras se espesa y evita depender solo de más leche. Si usas pollo ya cocido, comprueba que se haya refrigerado bien y emplea caldo sin demasiada sal para controlar mejor el sabor final.
El sofrito de cebolla, ajo y ají amarillo forma la base aromática. Remoja pan de molde sin corteza en leche evaporada y licúalo hasta que no queden grumos. Las nueces aportan profundidad, pero puedes omitirlas si no las tienes o si hay una alergia en la mesa. El queso rallado entra cerca del final; prueba antes de añadir toda la sal.

La papa cocida sostiene la salsa y el arroz blanco acompaña. El huevo duro y las aceitunas rematan el plato. Ten ambas guarniciones listas antes de terminar el guiso, porque la salsa es mejor recién hecha y no necesita esperar mucho tiempo en la olla.
Receta de ají de gallina cremoso
Cocina el pollo hasta que el centro alcance 74 °C, deja entibiar y deshilacha. Mientras tanto, remoja el pan en la leche. Después de sofreír cebolla, ajo y ají, incorpora la mezcla licuada y ajusta con caldo poco a poco. Remueve a fuego bajo para que no se pegue al fondo.
Ají de gallina peruano cremoso
GuardarIngredientes
- 600 g de pechuga de pollo
- 1 cebolla mediana picada
- 2 dientes de ajo picados
- 3 cucharadas de pasta de ají amarillo
- 3 rebanadas de pan de molde sin corteza
- 1 taza de leche evaporada
- 1 taza de caldo de pollo
- 1/4 taza de nueces picadas
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1/4 taza de queso parmesano rallado
- 1/2 cucharadita de sal
- 5 papas cocidas para servir
- 2 huevos duros para servir
- Aceitunas negras y arroz cocido para servir
Preparación
- Cocina el pollo en agua a hervor suave hasta que alcance 74 °C en el centro, unos 18 a 20 minutos según el grosor. Reserva una taza del caldo y deshilacha el pollo cuando puedas manipularlo.
- Remoja el pan en la leche evaporada durante 5 minutos. Licúa o procesa hasta lograr una mezcla lisa; incorpora las nueces si quieres una salsa más espesa.
- Calienta el aceite y sofríe la cebolla 5 minutos. Añade el ajo y la pasta de ají amarillo, y cocina 2 minutos más removiendo.
- Vierte la mezcla de pan y leche y parte del caldo. Cocina a fuego bajo, removiendo hasta que espese. Agrega el pollo y el queso; ajusta con más caldo para una salsa cremosa que cubra el pollo.
- Prueba la sal. Sirve caliente sobre papa cocida con arroz al lado, medio huevo duro y aceitunas negras.
Información nutricional
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Cuéntanos cómo te quedó!La tarjeta rinde cinco porciones y contempla la cocción del pollo. Los tiempos pueden variar según el grosor de la pechuga. Si la salsa espesa demasiado antes de servir, añade caldo caliente, una cucharada a la vez. Si queda líquida, cocina unos minutos más sin subir demasiado la temperatura ni dejar de remover.
Cómo equilibrar la salsa y el picante
- Demasiado picante: suma un poco más de pan remojado y caldo; prueba antes de añadir más leche.
- Muy espesa: incorpora caldo caliente de a poco hasta que cubra el pollo con suavidad.
- Muy salada: revisa primero el caldo y el queso; usa versiones sin sal añadida cuando puedas.
- Con grumos: licúa bien el pan con la leche antes de incorporarlo y mantén el fuego bajo.
No buscamos que todas las versiones sepan idénticas. Algunas familias usan galleta en vez de pan, otras añaden más nueces o queso. Puedes ajustar esos detalles después de probar esta base, conservando el protagonismo del ají amarillo y la textura cremosa que distingue el plato.

Cómo servir y guardar lo que sobra
Sirve una papa cocida por plato, cubre con pollo y salsa y agrega arroz al lado. Termina con huevo duro y aceituna. Si quieres un arroz sencillo para acompañarlo, consulta nuestra guía de cómo cocinar arroz blanco. Para otro plato de pollo reconfortante, está el caldo de pollo.
Enfría las sobras en recipientes poco profundos y refrigéralas pronto. Se conservan en general tres o cuatro días refrigeradas. Recalienta la porción necesaria hasta que esté bien caliente, removiendo a fuego bajo y añadiendo un poco de agua o caldo si se espesó. Guarda arroz y guarniciones por separado para conservar mejor la textura.
El ají de gallina pide un momento para probar la salsa antes de apagar. Corrige sal, picante y espesor con calma; esos pequeños ajustes hacen que una receta familiar se sienta propia. Nos gusta servirlo caliente y dejar que cada persona añada su aceituna y huevo al gusto.
Fuentes
- Perú Travel: ají de gallina y su preparación.
- FoodSafety.gov: temperatura segura del pollo.
- Fotos de Bex Walton (CC BY 2.0) y Feralbt (foto 1) y Feralbt (foto 2) (CC BY-SA 3.0), redimensionadas para el sitio.

¡Hola, soy Sofía Martínez! Soy la voz detrás de Sazón Vital. Me encanta compartir recetas llenas de sabor, ideas sencillas y consejos de alimentación que hacen que comer bien se sienta natural, delicioso y posible cada día.



